15 junio 2016

Del 20D al 26J: un nuevo escenario electoral en España a la izquierda del tablero



A continuación transcribo el texto de 
"El ABC de las elecciones españolas del 26J", colaboración para el portal mexicano Los Candidatos.



Los resultados electorales de diciembre pasado dieron lugar al Parlamento más fragmentado desde la restauración de la democracia en España. Tras meses de negociaciones, no hubo acuerdo posible para investir presidente al único candidato propuesto por el Rey, siguiendo el mandado constitucional, que fue Pedro Sánchez, del PSOE, tras la renuncia de Mariano Rajoy, candidato del PP, el partido que logró mayor número de votos y diputados.

Este escenario inédito ha forzado la repetición de las elecciones, que serán el próximo 26 de junio. En mi opinión, cómo la ciudadanía interprete este hecho será el elemento crucial para determinar qué ocurrirá ese día y quiénes serán castigados y premiados. En esencia: ¿quién, o quiénes, son los responsables de esta situación de interinidad política e institucional en unos tiempos tan críticos para el país?

Resumiré mi punto de vista. Pedro Sánchez podría ser, en estos momentos, presidente del gobierno en lugar de candidato del PSOE. Tuvo su momento. Lo dejó escapar. No lo volverá a tener. Ahora, su elección la noche del 26J será entre optar a ser vicepresidente en un gobierno de coalición de izquierdas o dimitir tras cosechar, dos veces consecutivas, los peores resultados de su partido. Cualquier otra alternativa (que pasaría por facilitar por activa o por pasiva un gobierno del PP) sería el suicidio político de un partido en caída libre desde que el ex presidente Zapatero anunció en sede parlamentaria el cambio de rumbo del socialismo español el 12 de mayo de 2010.

Desde mi punto de vista, Pedro Sánchez se equivocó gravemente, o lo equivocaron, cuando decidió alcanzar un “acuerdo de gobierno” con Ciudadanos, fuerza de centro derecha a la que el PSOE había atizado duramente en campaña identificándola repetidamente con el PP. Un “acuerdo de gobierno” tan minoritario que sumaba 130 (90+40) de 350 escaños y dejaba fuera a sus 71 aliados naturales a la izquierda con los que podrían haber llegado hasta los 161, mucho más cerca de la investidura. Un “acuerdo de gobierno” presentado ante el mundo en una escenificación llena de pompa y boato.

Es cierto que ese acuerdo estaba abierto a la incorporación de nuevos partidos, pero el orden de los factores sí altera el producto en política. Lo coherente hubiera sido explorar hasta el final la posibilidad de acuerdo hacia la izquierda y sólo luego intentar algún tipo de compromiso con Ciudadanos para lograr, al menos, su abstención. Ni Podemos ni el PSOE pusieron toda la carne en el asador, es cierto. La diferencia es que el PSOE pactaba, paralelamente, con Ciudadanos, algo que no era asumible para Podemos y que dejaba dinamitado, virtualmente, cualquier posible acuerdo posterior.

¿Por qué no se dio este “acuerdo natural”, cuando Podemos (y sus confluencias) y PSOE ya gobiernan en coalición o apoyándose mutuamente en un buen número de ayuntamientos y comunidades autonómicas, incluyendo Madrid y Barcelona? Mi impresión es que Pedro Sánchez no quiso, no pudo o no le dejaron pactar a la izquierda y, entonces, en el cuartel general socialista se diseñó la siguiente estrategia: pactar con Ciudadanos, presentar el acuerdo de gobierno, conseguir que Pedro Sánchez fuese candidato a ser investido presidente y, en ese momento, poner a Podemos contra las cuerdas: o se abstenía (y Pedro Sánchez podría ser elegido presidente) o votaba en contra y entonces podría ser presentado como responsable de bloquear el cambio social en nuestro país, de ser la “tabla de salvación” del PP.

Podemos vio el órdago y votó en contra de un acuerdo de gobierno que lo dejaba fuera. Desde entonces, la estrategia socialista pasa, efectivamente, por cargar contra esta formación por impedir, por bloquear, el cambio político.
Sin embargo, tengo la impresión de que la lectura mayoritaria en el electorado de centro izquierda va a ser otra: votar al PSOE será, en cierto modo, votar a Ciudadanos, un partido criticado en campaña como de derechas. Pedro Sánchez no dudó en acusar repetidamente a Albert Rivera de ser de derechas, como en este debate o en el último vídeo que se puede ver en este enlace. El PSOE se juega su única baza de obtener un resultado digno el 26J en conseguir que entre el electorado de centro izquierda cale la idea de que “a día de hoy no se están poniendo en marcha políticas progresistas porque los extremos (PP y Podemos) han votado juntos bloqueando el cambio, impidiendo que Pedro Sánchez sea presidente”. De este modo, de forma diabólica, el PSOE sólo sobrevivirá a costa de cargar dialécticamente contra el único partido con el que podría gobernar en coalición tras el 26J.

Podemos, mucho más fuerte que el 20D al concurrir ahora con Izquierda Unida en la coalición Unidos Podemos, por el contrario, repite una y otra vez que el PSOE es su aliado, que el rival común es el PP. Mi impresión es que su estrategia será recompensada en estas nuevas elecciones y que aglutinará el voto de la izquierda. Pablo Iglesias será el próximo presidente de España si Pedro Sánchez, que pudo haberlo sido, acepta que las tornas han cambiado y asume la vicepresidencia de un gobierno de cambio en el que la suma de las fuerzas de izquierda tendrán, probablemente, mayoría absoluta en el Congreso.

26J: tendencias al arranque de la campaña


Cuando IU y Podemos confirmaron su coalición tuve la impresión de que la unidad provocaría un efecto multiplicador, más allá de la suma, en parte debido a este sistema electoral nuestro que convierte las provincias en circunscripciones electorales.
Cuando el PSOE y Ciudadanos presentaron su "acuerdo de gobierno", tuve la impresión de que estaban atándose una piedra al cuello (el primero más que el segundo).
En política, las tendencias (a corto y a medio plazo) son fuerzas poderosas que la coyuntura potencia o atempera. Creo que la actual coyuntura (en parte explicada por los dos factores anteriores) está potenciando la tendencia alcista de Podemos y que esta tendencia no está, ni mucho menos, agotada. 
Pero lo iremos viendo.



13 enero 2016

Podemos y los grupos parlamentarios: ¿a cuántos tiene derecho?

Resulta chocante que haya debate sobre si Podemos y las candidaturas en las que Podemos ha ido integrado en las elecciones generales de 2015 deben tener un grupo o cuatro. ¿Cómo puede ser esto objeto de discusión, habiendo un reglamento al respecto? O tienen derecho o no lo tienen. Punto. Las declaraciones hechas por cada candidatura en campaña no son argumento de ningún tipo en este caso, son pura estrategia política o comunicativa que no tiene relevancia cuando de aplicar un reglamento se trata.

En principio, no veo motivos para que no tengan derecho a cuatro grupos. Por dos motivos:

1) A las elecciones pasadas se presentaron En Comú Podem en Cataluña; Compromís-Podemos-És el moment en la Comunidat Valenciana; En Marea en Galicia; y Podemos en el resto de España. Así fueron leídos los resultados la noche electoral por el ministro del Interior y la vicepresidenta y así los ofrece el Ministerio del Interior en su página web.

2) Los requisitos para formar grupo parlamentario propio que recoge el Reglamento del Congreso son:

- Se requieren al menos 15 diputados o 10 senadores para formar grupo parlamentario.

- En caso de no alcanzar dicho mínimo, una formación política puede formar grupo parlamentario a partir de 5 diputados, siempre y cuando se posea un 15% de los votos correspondiente a las circunscripciones donde se haya presentado candidatura o un 5% de los votos en el conjunto de la nación.

Pues bien, el primer requisito sólo lo cumple Podemos. 

Sin embargo, las otras tres candidaturas sí cumplen el segundo: en primer lugar, han obtenido un mínimo de cinco diputados/as cada una: En Comú Podem, 12; Compromís-Podemos-És el moment, 9; y En Marea, 6. 

En segundo lugar, En Comú Podem, Compromís-Podemos-És el moment y En Marea han superado el 15% del voto en cada una de las circunscripciones en las que se han presentado, como se muestra a continuación.

En Comú Podem:
- Barcelona: 26,91%
- Girona: 16,26%
- Lleida: 15,34%
- Tarragona: 20,65%

Compromís-Podemos-És el moment:
- Alicante/Alacant: 22,24%
- Castellón/Castelló: 24,12%
- Valencia/València: 27,06%

En Marea:
- A Coruña: 26,35%
- Lugo: 19,26%
- Ourense: 17,84%
- Pontevedra: 25,04%

Así pues, ¿sobre la base de qué criterio se puede negar grupo parlamentario a cada una de estas cuatro candidaturas?